Sorprendido, anonadado, deslumbrado... no se me ocurren más calificativos!
En estos momentos en que un grupo de gente nos estamos dedicando a "jugar" alrededor de los recuerdos que nos generan los trenes, y mientras realizamos un viaje en un tren virtual a través de la web 2, nuestro maquinista ha decidido hacer una demostración de poder y creatividad superlativos.
En estos momentos en que un grupo de gente nos estamos dedicando a "jugar" alrededor de los recuerdos que nos generan los trenes, y mientras realizamos un viaje en un tren virtual a través de la web 2, nuestro maquinista ha decidido hacer una demostración de poder y creatividad superlativos.
Después de 24 años de ausencia, el escritor colombiano Gabriel García Márquez volvió ayer a
Aracataca, su pueblo natal de calor agobiante en la región del Magdalena. Su regreso fue en el llamado Tren Amarillo de Macondo, en alusión al color que su imaginación concibió para Macondo, el centro del universo en Cien años de soledad , y en compañía de su mujer, Mercedes Barcha.
Tres vagones restaurados al estilo de los años 50 e impulsados por una locomotora de vapor salieron repletos de la bella ciudad de Santa Marta. Gabo , como lo conoce el mundo, subió a la formación vestido de blanco, en medio de un alboroto extraordinario, y al son de bailes y canciones tradicionales. El más notable escritor colombiano había estado en Aracataca en 1983, cuando llegó para celebrar el Premio Nobel de Literatura, que obtuvo en 1982.
Aracataca, su pueblo natal de calor agobiante en la región del Magdalena. Su regreso fue en el llamado Tren Amarillo de Macondo, en alusión al color que su imaginación concibió para Macondo, el centro del universo en Cien años de soledad , y en compañía de su mujer, Mercedes Barcha.Tres vagones restaurados al estilo de los años 50 e impulsados por una locomotora de vapor salieron repletos de la bella ciudad de Santa Marta. Gabo , como lo conoce el mundo, subió a la formación vestido de blanco, en medio de un alboroto extraordinario, y al son de bailes y canciones tradicionales. El más notable escritor colombiano había estado en Aracataca en 1983, cuando llegó para celebrar el Premio Nobel de Literatura, que obtuvo en 1982.
(*) Publicado por el Diario La Nación el 31/05/2007
