martes, 29 de mayo de 2007

¿En qué estación se bajó?

A lo largo de estos días, subido al tren de la web2, estoy viviendo una serie de experiencias que me tienen maravillado.

El fluido intercambio de mensajes entre gente que no se conocía previamente, contando sus historias de trenes, y las cosas que Carlos y Cía. han puesto a nuestra disposición (vídeos, cuentos, y demás)... se han confabulado para que algunos recuerdos vinculados a los trenes se despertaran y me vinieran a acompañar.

Y así es que puedo contarles que mi vida ha estado, hasta hace unos años, muy vinculada al Sarmiento. Nací, me crié y, a pesar de varias mudanzas, siempre viví a la vera del ferrocarril, en Ituzaingó (de pie, que hablo del centro del universo). Debí habitarlo cada día durante cinco años para ir (y volver) al (del) secundario, y en años posteriores me llevó a seguir estudiando o a algún trabajo.

Fue mi mecedora en días de cansancio y sueño, mi sala de lectura antes de un examen. Cruza extraña de shopping y mercado persa; me proveyó varias cosas, inútiles en su mayoría...

Recuerdo a mi viejo yendo al trabajo y volviendo cada día, con una pilcha que hoy haría que lo miraran como a un marciano -y llevando algunos “accesorios”, reloj o traba de corbata, que hoy no le durarían ni dos minutos. Recuerdo que en aquellos tiempos, hace como 40 pirulos, uno de sus compañeros de viaje era el presidente de un banco... ¿Alguien se imagina al presidente de un banco, hoy, viajando en tren?

Es cierto que uno tiene la tendencia a idealizar, sobre todo si se trata de recuerdos de infancia, pero... ¿dónde está ese país?, ¿en qué estación se bajó?

1 comentario:

Daniel Krichman Hernandez dijo...

Hola Luis!
Qué dura tu pregunta. Justamente hace un rato escuchaba por la radio a un periodista hablar de ese problema en Córdoba... en el aniversario del Cordobazo.
Tenemos una Córdoba chiquita y mezquina, sin proyectos, porque tenemos un país que es tal cual. Los tipos le echaban la culpa al colapso del bipartidismo... No lo sé, creo que los educadores tenemos algo para pensar al respecto....
Prometo leer un poco más detenidamente tu blog de afuera del tren y escribirte.
Miuentras tanto, te dejo un abrazo